Edgar Serrano Martinez

Su historia a través de mis ojos…

La semana pasada humanidad perdió a uno de los mejores. Después de una intensa batalla con el cáncer del pulmón Edgar falleció el 13 de Julio 2017. Tenía 38 años. Edgar creó un legado que pocos hombres podrían igualar en doble el tiempo de vida. Fue un gran amigo, líder y un excelente ejemplo de alguien que vivió el sueño americano.

Conocí a Edgar hace 20 años. Nos conocimos trabajando juntos en el Hermes Nursery. Edgar trabajaba como un obrero con un permiso de trabajo temporal y yo era un interno de verano entre mi junior y el último año en la universidad. Éramos solo niños, un par de gruñidos trabajando lado a lado. Él era tímido y no me lo conozco bien ese verano, pero hemos desarrollado un nivel de respeto mutuo. El año siguiente él y un amigo (Enrique) se aparecieron a mi pequeño rancho de árboles. Yo ya había terminado con la escuela y trabajaba por mí mismo creciendo unos pocos árboles. En aquel tiempo, el Ingles de Edgar y Enrique era muy poco y así era mi español. Nos tomó mucho tiempo para establecer que buscaban irse de Hermes y venir a trabajar para mí. Así que, después de un largo juego de charadas establecimos que iban a venir a trabajar conmigo, a partir de las 7:00 de la mañana ganando $7.50 por hora. Muy rápido nos hacemos amigos, y competemos entre nosotros vigorosamente, trabajando más como hermanos que como un jefe y sus empleados.

Sobre los años la empresa y nuestra amistad crecieron. Aprendimos bastante del otro idioma para poder comunicarnos bien. Edgar y Enrique se convirtieron en no sólo los dos primeros empleados de la empresa, sino también el primer capataz. Edgar fue asignado a la producción desde el principio, y fue el primer empleado a que le enseñe cómo podar los árboles de sombra. Rápidamente aprendió a operar toda nuestra maquinaria y también fue el primero en excavar los árboles en nuestro rancho. Naturalmente el decidió moverse a Missouri en el año 2005 cuando compré mi primer rancho y empecé a Schwope Brothers Tree Farms.

Un ano Edgar me acompaño a una cena en la casa de mi mama para el día de acción de gracias. Nunca olvidaré lo especial que la hacía sentir con sus complementos y gran sonrisa. Otro año yo visité a él y su familia durante el invierno en Villa Union donde nació Edgar en México. Realmente fue una experiencia increíble para ver cómo es la vida allí y entendí por qué después de que se casado, trajo a su esposa a este país y hiso planes para criar una familia aquí. Y eso es exactamente lo que hizo. Él y Yessica tuvieron un niño y una niña mientras vivía en un pequeño apartamento. Yo le aconsejaba acerca de comprar una casa aquí, y le ofrecía una y otra vez a firmar conjuntamente con él. Él sonreía a mí y decía, “lo sé, lo haré, yo estoy ahorrando para una.” Luego un día después de muchos años me invito ir a almorzar y por supuesto le dije: “Seguro mete te.” y él dijo, “No. Tu vente conmigo.” Pensé que esto era curioso, pero lo hice, y después del almuerzo me llevo por su casa que acababa de comprar. La sonrisa en su cara dijo todo. Nunca había visto tanto orgullo o satisfacción antes. Era el orgullo de ganar realmente algo.

Durante los 5 + años de la “gran recesión” y el colapso total de la industria, la vida en el rancho era difícil. Durante este tiempo, un puñado de personas en nuestra empresa hicieron esfuerzos signifícate. El esfuerzo de Edgar fue monumental. Le pedí a todo el mundo a hacer más con menos y muchas veces sentía que estaba pidiendo lo imposible, pero Edgar constantemente hizo lo imposible, posible y generalmente con una sonrisa. Edgar puso más tiempo, aprendió más y lucho más durante este tiempo a pesar de no ser pagado más por sus esfuerzos. No tenía ninguna propiedad en la empresa, pero él actuaba como dueño. Hizo todo lo que tomó y fue recompensado con el sentido de ser como dueño y sentido de ganador.

En los últimos años Edgar se convirtió en un profesional. Fue un cultivador profesional, un gerente profesional y un respetado líder. Él estaba encargado de la mitad de la producción en el rancho de árboles más grande del país. Generalmente 50 hombres o más se reportaban a Edgar. La mayoría de ellos profesionales también, ya que Edgar les había enseñado a ser. El dirigió las aplicaciones de herbicida, podando, estaqueando, clasificación, cosechando y mucho más para ejecutar la producción y los procesos de cosecha. El manejo de inventario meticuloso y podría identificar cada variedad de árbol que cultivamos. Hace años de un día le pregunté cuántos Scarlet Oak 2.5″ había dejado, en uno de sus ranchos. Rápidamente sacó su teléfono inteligente personal, y dice “cuarenta y seis.” Mi boca cayó, sintiéndome estúpido mi flip-phone en la mano, y le pregunté, “¿cómo agarraste tu inventario en ese teléfono?” Él me miró y dijo “tuve que aprender cómo hacerlo. No puedo recordar todo el inventario.” Entonces él sonrió con esa sonrisa que todos conocemos.

Hace un año, exactamente, Edgar estaba en Oregon en una gira con varias personas de nuestra empresa. Fue un gran viaje para Edgar, fue como una esponja absorbiendo información y la diversión. En el viaje, él y yo compartimos una habitación de hotel, y me sorprendió realmente cuanto tosió. Le pregunté si se sentía bien, y dijo que se sentía bien, pero no podía quitarse de la tos. Dos meses después se le diagnosticó cáncer de pulmón del nivel 4. Desde el principio el doctor le dijo a Edgar que no existía cura. No hay recuperación permanente. Yo estaba con él cuando recibió la noticia y siempre recordará la gravedad del momento y la gracia con la que Edgar tomó la noticia. Durante los 10 meses que siguieron sólo hubo noticias más tristes, más dolor y sufrimiento. Lo admiré mucho sobre este tiempo. Él nunca cambió. Cada vez que lo vi, él sonrió. Cada vez que tenía que tomar una difícil decisión, actuó. Él nunca perdió las esperanzas y nunca se quejó, y cuando el cáncer había tomado su cuerpo, su mente y su espíritu seguía siendo lo suficientemente fuerte para llevar la carga de tener que preparar sus amigos y familia para su fallecimiento.

Siempre recordaré Edgar. El impacto que hizo en nuestra empresa y la cultura que ayudó a forjar, contribuyó mucho al éxito que hemos disfrutado y que vamos disfrutar en el futuro. Hasta el final, cada vez que lo vi, él me dio las gracias… Me agradeció dándole una oportunidad… y le agradecí por tomando ventaja de esa oportunidad. Nunca sabremos lo que él podría a ver logrado con la otra mitad de su vida que el cáncer le robro, pero sabemos con el tiempo que pasó con nosotros fue impactante. Poderoso. Creó una vida para su familia en un nuevo país y había levantado de la pobreza a la clase mediana sin romper un sudor. Obtuvo cada oportunidad que se le dio y tomó ventaja de todos ellos. Nunca ganó de la pérdida de alguien y fue a serios esfuerzos para poner a otros en una posición para tener éxito. Todo el mundo lo amaba. Todos lo respetaban, y que nunca le olvidaremos.

A pesar de que la muerte de Edgar fue una tragedia, su vida fue un triunfo. Puso un ejemplo para todos nosotros cómo vivir, cómo dirigir y cómo tratar a los demás. Sus esfuerzos han impactado las vidas de todos en nuestra empresa, porque la organización es muy probable que no hubiera podido ser construido sin sus esfuerzos. Su historia inspire a otros para tomar ventaja de las oportunidades delante de ellos durante muchos años por venir. Su legado vivirá.

Su amigo, Tory Schwope